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INFORME CONFIDENCIAL FACILITADO A BCNCONNECTION POR UN ALTO CARGO DEL CENTRO NACIONAL DE INTELIGENCIA

Pese a que todo lo que se contiene en este informe es absolutamente confidencial, los responsables del C.N.I., con la autorización del Ministro del Interior y del Ministro de Defensa, hemos decidido solicitar la colaboración de BCNCONNECTION dado que nos encontramos en una crítica situación que no hemos sido capaces de solucionar con todos los medios técnicos y humanos de los que disponemos. Por ello, les rogamos que guarden la máxima discreción y reserva con relación a toda la información que a continuación les vamos a facilitar, y que únicamente divulguen el contenido del informe a personas de confianza y que se encuentren altamente capacitadas para resolver el grave problema ante el que nos enfrentamos

Como les adelantaba, nos encontramos ante una situación que, podríamos calificar, sin exagerar, como una de las crisis de Estado más grave de los últimos años. El responsable de esta crítica situación es uno de los miembros más destacados de los servicios secretos españoles. Pocos saben su verdadero nombre ni donde nació, pero es conocido entre nosotros con el sobrenombre de “EL TOPO”. Hace más de quince años que trabaja para nosotros, y siempre ha destacado por su inteligencia, audacia y valentía. Se trata, sin duda, de un hombre extraordinariamente preparado para su peculiar trabajo. Es un experto en la lucha cuerpo a cuerpo, domina todas las artes marciales, y es muy hábil en el manejo de cualquier tipo de armamento y explosivos. Es un consumado deportista, habla a la perfección varios idiomas y está a la última de todas las nuevas tecnologías. Y conoce todos los trucos para interceptar comunicaciones, falsificar documentos, o entrar en propiedades ajenas sin dejar rastro alguno. Todas estas habilidades han hecho de “EL TOPO” uno de los agentes secretos más valiosos de los últimos años. Ha trabajado en misiones arriesgadísimas tanto en España como en el extranjero. Ha legado a infiltrarse en redes de narcotraficantes y hasta en organizaciones terroristas, habiéndose conseguido gracias a su intervención importantes éxitos en la lucha contra estas lacras de nuestra sociedad. Si bien es indudable el enorme servicio que “EL TOPO” ha estado prestando a nuestro país, nos encontramos ante un individuo enormemente peligroso, no sólo por las habilidades que posee en los campos antes mencionados, sino por la enorme cantidad de información a la que ha llegado a tener acceso y por su facilidad por contactar con el mundo del hampa o de la alta delincuencia.

La última operación en la que intervino “EL TOPO” fue un dispositivo que se montó en Barcelona este verano para tratar de desarticular los movimientos antisistema que se estaban produciendo recientemente en nuestra ciudad. La operación parecía estar dando sus frutos, pero a mediados del mes de julio la misma quedó paralizada dado que “EL TOPO” sufrió un accidente: fue atropellado por un vehículo cuyo conductor se dio a la fuga cuando salía del gimnasio “DIR Diagonal”, a donde “EL TOPO” acudía regularmente a mantenerse en forma. Resulta paradójico que pese a las innumerables situaciones de riesgo que había tenido que afrontar en lugares inhóspitos del planeta, la carrera de “EL TOPO” se viera truncada por lo que, aparentemente, era un tonto accidente.

Como consecuencia de dicho accidente “EL TOPO” sufrió la rotura del fémur de la pierna derecha, del omoplato izquierdo y de varias costillas. Lógicamente tuvo que abandonar la misión en la que estaba trabajando. Permaneció varias semanas en un hospital de Barcelona, recuperándose de las lesiones sufridas. Pero, sorprendentemente, una vez salió del hospital, se le perdió la pista. Desapareció sin dejar rastro.

En un principio no le dimos excesiva importancia a esta desaparición. No era la primera vez que le perdíamos la pista a “EL TOPO”; a veces había desaparecido por razones de trabajo, y no era extraño que, para garantizar su propia seguridad, ni siquiera revelase a sus superiores donde se encontraba. También sopesamos la posibilidad de que el atropello no hubiese sido realmente un accidente, y que la desaparición estuviese relacionada con este hecho. El caso es que prácticamente nos olvidamos de “EL TOPO”, confiando en que tarde o temprano daría señales de vida.

En este estado de cosas, comenzaron a suceder unos hechos realmente alarmantes. El día 12 de octubre de 2006, y mientras se celebraba en Madrid el desfile de las Fuerzas Armadas, se recibió un correo electrónico en la sede central del C.N.I. En dicho correo electrónico un comunicante anónimo informaba que en una papelera próxima al lugar donde se encontraban las autoridades que presidían el desfile se encontraba depositada una carpeta que contenía diversa documentación. Se trasladaron al lugar varios miembros de las fuerzas especiales del C.N.I., quienes encontraron en el lugar indicado varios documentos con información clasificada de alto secreto nacional relativa a las investigaciones sobre los atentados del 11-M. Cualquier persona podría haber hallado accidentalmente esta documentación antes que nosotros, y ello hubiese supuesto un escándalo de enormes proporciones, no sólo por el mero hecho de que documentos de ese calibre pudiesen traspapelarse, sino por el propio contenido de dichos documentos, ya que en los mismos se contenía información de indudable trascendencia que contradecía la “versión oficial” sobre la autoría de dichos atentados.

Algo parecido ocurrió el día 25 de octubre de 2006, fecha en el que el Parlamento Europeo discutía una resolución que avalaba el proceso de negociación del Estado Español con la banda terrorista ETA. Nuevamente se recibió una comunicación anónima en la sede central del C.N.I. En este caso, el comunicante anónimo revelaba que en una papelera de una plaza de Bruselas se encontraban depositados varios documentos que trataban sobre aspectos relacionados con dicha negociación. La Policía belga acudió al lugar, y en el lugar indicado encontró tales documentos, los cuales contenían aspectos sólo conocidos por altos responsables del Gobierno y cuya difusión también hubiese supuesto un escándalo de proporciones inimaginables, ya que en los mismos se revelaba que antes de la declaración del “alto el fuego” de ETA ya habían existido conversaciones entre el Gobierno y la banda terrorista, y que incluso ya se habían sellado determinados pactos.

Estos incidentes dejaban bien claro que alguien estaba jugando con la seguridad del país, pero que si nada grave había ocurrido era gracias a su propia voluntad, ya que en las dos ocasiones había avisado a tiempo para evitar las consecuencias. Pero este modo de actuar ponía de manifiesto que, quien quiera que fuese la persona que estaba detrás de estos incidentes, tenía la sartén por el mango, ya que en cualquier momento podía actuar de otro modo y revelar a los cuatro vientos la información. Lógicamente, intentamos rastrear el origen de los correos electrónicos, pero sin ningún resultado, ya que los mismos habían sido enviados desde ordenadores anónimos ubicados, respectivamente, en un bar de Madrid, y en una Universidad de Bruselas. Dentro del círculo del C.N.I. alguien sospechó que el responsable de estos hechos era “EL TOPO”, ya que el mismo seguía en paradero desconocido y dado que la información que había estado a punto de ser divulgada sólo era conocida por un círculo muy restringido de personas, entre ellas los miembros de los servicios secretos de España.

La confirmación de estas sospechas llegó pocos días después. El día 1 de noviembre de 2006 (fecha en que toda la atención de los servicios secretos y de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado estaba centrada en las elecciones al Parlament de Catalunya) el Director del C.N.I. recibió, a través de un servicio de mensajería urgente, una carta dirigida a su persona. La carta estaba firmada por “EL TOPO”. En dicha carta “EL TOPO” no sólo se responsabilizaba de los incidentes ocurridos en Madrid y Bruselas, sino que, además, hacía un anuncio verdaderamente inquietante. Comunicaba que en un lugar de Barcelona, lugar que no especificaba, había escondido un dispositivo de memoria USB repleto de información confidencial, reservada y secreta, información que hacía referencia a diferentes cuestiones muy comprometedoras para la seguridad interior y exterior del Estado español. En dicho dispositivo no sólo había muchos más datos sobre las investigaciones del atentado del 11-M y sobre los pactos secretos a los que el Gobierno había llegado con ETA, sino que además contenía información sobre otras actividades de los servicios secretos españoles cuya difusión podría ser altamente perjudicial para los intereses del Estado español. Según “EL TOPO”, en dicha memoria, entre muchos otros datos, se facilitaba la identidad de los agentes secretos españoles y de países aliados, se relataba con detalle determinadas operaciones realizadas por grupos especiales que quebrantaban claramente la legalidad, se contenían conversaciones telefónicas que se habían grabado de forma ilegal a altas personalidades del país y que reflejaban actividades de corrupción y fraude, etc. Pues bien, en la carta remitida al Director del C.N.I., “EL TOPO” no sólo no facilitaba el lugar donde había escondido el artilugio que contenía toda esa información, sino que sometía al Estado español a un terrible chantaje. Exigía que se le depositaran 100 millones de euros en una cuenta de un paraíso fiscal caribeño bajo la amenaza de que, si no se atendían a sus pretensiones, el día 12 de noviembre de 2006 revelaría a través de un amplio medio de difusión donde se encontraba escondido el mencionado dispositivo de memoria. Y como medio de presionar al Gobierno para que no se demorarse en el pago de la referida cantidad, “EL TOPO” anunciaba que a partir del día siguiente al de la recepción de la carta comenzarían a aparecer en determinados medios de difusión algunas indicaciones relativas al lugar donde se encontraba escondido el dispositivo de memoria, indicaciones que seguirían apareciendo hasta que no se hiciese efectiva la trasferencia del dinero.

En dicha carta, “EL TOPO” exponía los motivos que le habían llevado a actuar de esta manera. No nos ha sido autorizado a que les remitamos dicha carta, ya que en la misma se contienen acusaciones muy graves contra nuestros servicios secretos y contra los servicios secretos de países aliados, aunque resumiendo su contenido podemos comunicarles que “EL TOPO” justificaba su modo de proceder aludiendo a que se sentía traicionado por nosotros, en referencia a algunas operaciones arriesgadas en que había intervenido y en las que en algunos momentos no había recibido el apoyo necesario, lo que había provocado que su vida hubiese llegado a correr serio peligro. Tales afirmaciones en modo alguno son ciertas, pero en cualquier caso “EL TOPO” parece no tener en cuenta que, en muchas ocasiones, es imprescindible sacrificar la vida de algún agente cuando está en peligro la seguridad del país o de otros agentes, o cuando ese sacrificio es necesario para garantizar el propio éxito de la misión, principios que “EL TOPO” conocía perfectamente cuando voluntariamente decidió dedicarse a este peculiar trabajo. Por ello, creemos que estas afirmaciones de “EL TOPO” no son más que meras excusas, y que lo que en realidad persigue es abandonar el trabajo de agente secreto y retirarse con una “jubilación” mucho más cuantiosa que la ya elevada que le correspondería por los servicios prestados.

Nada más recibirse la carta, se convocó un comité de crisis para analizar la situación, comité integrado por altos responsables del C.N.I., por varios Ministros y por los altos mandos de las Fuerzas Armadas y las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. La primera conclusión a la que llegó dicho comité es que no había ninguna duda de que “EL TOPO” no estaba haciendo ninguna broma. Su desaparición, que ya se prolongaba varios meses, y los incidentes de Madrid y Bruselas, así lo reflejaban. Y tampoco había ninguna duda de que había que evitar como fuese la divulgación de toda la información contenida en el dispositivo de memoria escondido en Barcelona (pues sólo con que una mínima parte de dicha información saliese a la luz se produciría un escándalo de consecuencias inimaginables y un grave perjuicio para la estabilidad del sistema y la seguridad del país). Parecía que no había más remedio que someterse al chantaje de “EL TOPO”, y así lo decidieron de forma inmediata los miembros del comité de crisis, quienes no vacilaron en tomar la decisión de que había que pagarle a “EL TOPO” la cantidad exigida (sin perjuicio de que, paralelamente, se montara un dispositivo para intentar detenerlo en el momento de que pretendiese hacerse materialmente con el dinero, aunque sospechábamos que “EL TOPO” habría ideado algún sistema para transferir inmediatamente el dinero a otras cuentas anónimas de diferentes partes del mundo, imposibilitando así seguirle el rastro). Sin embargo, algunos de los miembros del comité pusieron de manifiesto que someterse al chantaje no garantizaba la solución de la crisis, ya que nada aseguraba que “EL TOPO”, una vez hubiese recibido el dinero, se aviniese a facilitar el paradero del dispositivo de memoria, ni tampoco se podía garantizar que “EL TOPO” no pudiese volver a chantajear al Estado en el fututo.

Por ello, y después de no muchas discusiones, el mismo día 1 de noviembre de 2006 se llegó a la conclusión de que la única solución a la crisis pasaba por localizar a “EL TOPO” y obligarle a revelar el paradero del dispositivo de memoria (para lo cual teníamos autorización para emplear todos los medios que tuviéramos por conveniente). Después se le acusaría de un delito de alta traición, lo que garantizaba que “EL TOPO” se pasaría muchos años en prisión, y el problema quedaría más o menos resuelto. Sin embargo, algunos miembros del comité fueron más expeditivos. Algunos propusieron que podríamos ser nosotros los que chantajeáramos a “EL TOPO” amenazándole con causar algún daño a algún familiar o allegado suyo si no nos facilitaba el paradero del dispositivo de memoria o si revelaba alguna información calificada de secreta o reservada, pero este plan carecía de viabilidad ya que “EL TOPO” era un ser solitario del que no se conocía ningún familiar o amigo. Por ello, otros miembros del comité aún fueron más drásticos: la única solución para evitar futuros chantajes era la de asesinar a “EL TOPO” una vez se le localizara y se recuperara el dispositivo de memoria.

Aunque “EL TOPO” era un verdadero experto en ocultarse y burlar a las fuerzas y cuerpos de seguridad, disponíamos de un medio infalible para localizarle. Años atrás, y aprovechando una ocasión en que se sometió a una operación quirúrgica para curarle de unas heridas sufridas en acto de servicio, le implantamos en su organismo, sin que él lo supiera, un chip localizador, procedimiento que muchos países emplean con el grupo de elite de sus espías para tenerlos siempre localizados. Poner en marcha el sistema de detección era costoso y complicado, y suponía cierto riesgo para la vida del afectado, pero el mismo día 1 de noviembre conseguimos que el Ministro de Defensa nos diera la autorización para encontrar a “EL TOPO” por este sistema. Para ello había que activar el artefacto colocado en el interior del organismo de “EL TOPO”, lo que sólo podía hacerse mediante el envío de unas ondas a través de unos aparatos emisores que tenían un alcance de unos 5 kilómetros. Se utilizaron todos los helicópteros disponibles, tanto de las Fuerzas Armadas, como de otras unidades y cuerpos del Estado y de las Comunidades Autónomas, todo ello con el fin de sobrevolar en el menor tiempo posible todo el territorio nacional y emitir por todo el país las ondas que activasen el artefacto detector colocado en el cuerpo de “EL TOPO”. Se invirtieron varias horas en esta operación pero el resultado fue infructuoso. Era imposible que “EL TOPO” hubiese conseguido descubrir que llevaba encima ese artefacto detector y lo hubiese inutilizado, ni tampoco parecía probable que el aparato se hubiese averiado accidentalmente por el paso del tiempo. La única explicación posible al fracaso de este sistema de localización era que “EL TOPO” no se encontraba en España.

Tal conclusión frustraba nuestros planes, ya que no había tiempo material para poder hacer un barrido por todo el mundo en busca de “EL TOPO”. El tiempo se estaba echando encima. Y el día 2 de noviembre de 2006 amaneció con la demostración de que “EL TOPO” no bromeaba y que sus amenazas se cumplían. Aquel día apareció en la sección de anuncios de “EL PAÍS” un extraño escrito encabezado por las palabras “EL TOPO DICE….” a las que le seguían un mensaje de críptico contenido que, sin duda, contenía la primera de las pistas del lugar donde estaba escondido el dispositivo de memoria.

Aunque esta primera y aislada pista parecía indescifrable, en la misma también se contenía lo que parecía la indicación del inicio de un recorrido o itinerario, por lo que estaba claro que no podíamos permitir que se fuesen publicando ulteriores pistas y que alguien pudiese dar con el dispositivo antes que nosotros. Por ello, y ante la aparente imposibilidad de localizar a “EL TOPO”, se acordó seguir adelante con la decisión de pagarle la cantidad reclamada Se dieron las oportunas órdenes al Banco de España para que consiguiese el dinero de los fondos reservados para ocasiones excepcionales. Sin embargo, paralelamente se hizo un nuevo intento desesperado para localizar a “EL TOPO”. Obviamente, no había tiempo para sobrevolar todos los países del mundo ni sería fácil conseguir que todos los Estados permitiesen tal acción en su territorio o que se aviniesen a colaborar en esta tarea, pero nada se perdía con intentarlo en los países próximos con los que teníamos buenas relaciones. Se entabló una frenética actividad diplomática con los países de la Unión Europea, y se consiguió que las autoridades de Portugal, Francia, Italia y Gran Bretaña colaboraran. Afortunadamente, y contradiciendo los malos augurios de muchos de los miembros del comité –quienes aventuraban que “EL TOPO” ya estaría oculto muy lejos de España-, la suerte estuvo de nuestro lado. En la madrugada del día 3 de noviembre, un helicóptero que sobrevolaba la Emilia-Romagna italiana obtuvo una respuesta positiva al envío de las ondas. Una vez descubierto que “EL TOPO” se encontraba en las proximidades, se pasó a la segunda fase. Se envió una señal específica al detector colocado en el organismo de “EL TOPO” para activarlo y para que éste, a través del envío de unas ondas radiactivas a los satélites más próximos, marcase las coordenadas del lugar en el que se hallaba en cada momento. Esta fase era la realmente peligrosa para el organismo de “EL TOPO” ya que tales ondas con toda seguridad le afectarían en corto plazo a su salud, pero no había más remedio que emplear este sistema de localización. El caso es que a los pocos minutos logramos situar el lugar exacto en el que se encontraba “EL TOPO”, una pequeña casa en las afueras de la localidad de Pontelagoscuro.

Eran las 8 de la mañana del día 3 de noviembre cuando un contingente de diez personas integrado por agentes secretos españoles y miembros del “SISMI” entraron en la vivienda donde se encontraba “EL TOPO”. Conseguimos pillarle por sorpresa, y apenas pudo hacer nada para evitar ser aprehendido. Pero “EL TOPO” se tenía bien aprendida la lección básica de todo espía que se precie. Nunca debes permitir que el enemigo te capture con vida. Y “EL TOPO” cumplió a rajatabla con esta lección. No hubo tiempo de extraerle la cápsula de cianuro que llevaba siempre en la boca, y al verse acorralado, la masticó. Murió al instante. Pero no sólo eso. “EL TOPO” había instalado una gran cantidad de explosivos por toda la vivienda para borrar cualquier prueba o vestigio. Alguno de los agentes que entraron en la casa accionó accidentalmente alguno de los detonadores que había dispuesto “EL TOPO”, lo que desencadenó una enorme cadena de explosiones y un posterior incendio que ocasionó la destrucción de la casa y de todo lo que había en su interior, así como la muerte de todos los miembros del contingente que en ese momento se encontraban dentro de la vivienda.

Aunque la operación había costado varias vidas humanas, habíamos logrado solventar parte del problema: “EL TOPO” ya no nos volvería a chantajear en un futuro. Pero quedaba un grave problema pendiente. Si las amenazas de “EL TOPO” eran ciertas, en un lugar de Barcelona estaba escondido un montón de información que había que evitar como fuera que llegase al conocimiento de la opinión pública o de personas o países enemigos. La destrucción total de la vivienda donde se había escondido “EL TOPO” nos impedía buscar alguna pista entre sus documentos o efectos personales que nos pudiese revelar dónde había escondido el dispositivo de memoria. Así pues, la única posibilidad para encontrar el dispositivo de memoria era la de esperar a que fuesen apareciendo las pistas sucesivas prometidas por “EL TOPO” (pues supusimos que antes de que irrumpiéramos en su vivienda ya habría dispuesto todo lo necesario para su difusión) y conseguir ser los primeros en resolverlas.

De hecho, podo después de la captura y muerte de “EL TOPO”, en la mañana del día 3 de noviembre de 2006, una extraña cuña radiofónica se emitió en el programa radiofónico de Carlos Herrera de “ONDA CERO”. Nuevamente el texto estaba encabezado con las palabras “EL TOPO DICE…”, y a continuación venía lo que parecía ser la segunda pista, y otro fragmento de lo que parecía ser un itinerario o recorrido.

Era un riesgo muy grande esperar a que se fueran publicando las pistas, ya que, aunque parecía improbable que alguien desconocedor de la situación pudiera resolverlas antes que los expertos del C.N.I., ni podíamos descartar tal posibilidad ni podíamos aventurarnos a que alguien pudiese encontrar el dispositivo de memoria por mera casualidad. Teníamos que conseguir el contenido de los anuncios con anterioridad a los días en que iban a difundirse, y tratar de resolver las pistas de forma inmediata. Teniendo en cuenta que los anuncios hasta ahora publicados iban encabezados con las palabra “EL TOPO DICE…”, nos planteamos la posibilidad de sondear los diversos medios de comunicación para indagar si tenían previsto publicar algún anuncio de las mismas características en fechas próximas. Sin embargo, pronto nos dimos cuenta que esta línea de investigación iba a ser realmente ardua y complicada, ya que eran muchos los medios de comunicación que “EL TOPO” podía haber utilizado para llevar a cabo su plan, por lo que, sin descartar esta línea, había que buscar otro modo de descubrir las pistas. Entonces se nos ocurrió una gran idea: contactamos con “EL PAÍS” y con “ONDA CERO” para que nos informaran de todos los detalles de los que dispusieran acerca de la contratación de los anuncios que habían publicado y emitido de “EL TOPO”. Y descubrimos que en ambos casos los anuncios se habían contratado en una misma fecha y a través de internet, y que el pago se había hecho mediante una misma tarjeta de crédito. El siguiente paso fue averiguar la dirección IP del ordenador utilizado por “EL TOPO”. Y descubrimos que en ambos casos se trataba de un ordenador ubicado en un “cybercafé” de la ciudad de Ferrara. Nos pusimos entonces a rastrear los pagos hechos con la tarjeta y los correos enviados desde dicho ordenador, y descubrimos que varios de ellos tenían como destinatarios medios de comunicación o empresas de publicidad. Aunque la tarea no fue fácil, ya que en muchos casos “EL TOPO” había contratado los anuncios a través de agencias de publicidad intermediarias, antes de acabar la noche ya teníamos en nuestro poder el contenido de los anuncios que “EL TOPO” había contratado para ser publicados los días siguientes (concretamente, desde el día sábado día 4 de noviembre hasta el viernes día 10 de noviembre), excepto el correspondiente al martes 7 de noviembre de 2006. Realmente hubiese sido imposible conseguir estos anuncios sin los datos del ordenador y la tarjeta de crédito, ya que “EL TOPO” había escogido medios de comunicación totalmente dispares para publicar los anuncios Hicimos las correspondientes gestiones para retirar los anuncios y evitar que se publicaran. Incluso llegamos a tiempo para evitar que se publicara el anuncio que iba a aparecer el día siguiente en un diario deportivo. No obstante, nos quedaba por descubrir el anuncio que debía publicarse el martes 7 de noviembre, y que, según el plan de “EL TOPO” se correspondía con la sexta pista. Pero finalmente, y gracias a la acertada intuición de uno de los miembros del comité de crisis, también conseguimos dar con este anuncio. Como parecía que “EL TOPO” había querido utilizar medios de características distintas para publicar sus anuncios, y que en ningún caso se había repetido (concretamente, había escogido un periódico de información general, una emisora de radio, un diario deportivo, un diario digital, un periódico económico, un medio de la prensa gratuita, una revista del corazón, y una cadena de televisión), nos sugirió que pensáramos en algún tipo de soporte publicitario diferente a los ya descubiertos. Estábamos dándole vueltas a esta idea cuando recordamos que en nuestras pesquisas habíamos detectado una comunicación de “EL TOPO” con la cadena de gimnasios DIR de Barcelona. En un principio la pasamos por alto, ya que nos constaba que “EL TOPO” se había hecho socio de estos gimnasios en la época en que estuvo en Barcelona, y pensamos que ese contacto de “EL TOPO” con el DIR nada tenía que ver con el tema de los anuncios. Sin embargo, se nos ocurrió investigar esta línea, y descubrimos que en realidad lo que había hecho “EL TOPO” era contratar un anuncio para ser emitido a través de “DIR TV” –el canal de televisión interno que desde hace poco tiempo funcionaba en todos los gimnasios de la cadena- y que precisamente dicho anuncio se tenía que emitir el martes 7 de noviembre.

Desgraciadamente, lo que no hubo manera de conseguir fue el anuncio que “EL TOPO” iba a emitir el domingo 12 de noviembre de 2006. Ello hubiese supuesto el fin de nuestros problemas, ya que, según sus amenazas, en dicha fecha es cuando “EL TOPO” pensaba revelar el paradero exacto del dispositivo de memoria. Lo que sí creímos averiguar fue el medio que “EL TOPO” pensaba utilizar para efectuar tal terrible divulgación, ya que la Corporació Catalana de Ràdio i Televisió nos comunicó que una empresa de publicidad italiana había reservado con mucha antelación un espacio publicitario alrededor de la 9 de la noche del domingo día 12 de noviembre de 2006, esto es, en un horario de máxima audiencia, pero dicho organismo nos manifestó que aún no les habían facilitado el anuncio concreto que se tenía que emitir en dicho espacio. Estamos plenamente convencidos que dicha reserva la había efectuado “EL TOPO”, ya que se correspondía con su maquiavélico plan utilizar un medio de difusión tan amplio como la televisión catalana para anunciar el paradero del dispositivo de memoria. Lo que no podíamos asegurar es si con nuestra rápida actuación en Pontelagoscuro habiamos conseguido abortar el plan de “EL TOPO” (llegando a tiempo para evitar que enviara el anuncio) o si “EL TOPO” ya había dado las órdenes oportunas a alguna agencia de publicidad para que el anuncio llegara a la televisión sólo con algunos días de antelación. También cabía la posibilidad de que “EL TOPO” hubiese decidido dejar el envío del anuncio hasta el último momento, a la espera de comprobar si pagábamos la cantidad exigida. En cualquier caso, ordenamos a la Corporació Catalana de Ràdio i Televisió que si recibía el anuncio correspondiente a dicho espacio nos lo comunicara inmediatamente, y que, lógicamente, se abstuvieran de emitirlo. Asimismo, y para el caso de que nuestra línea de investigación fuese errónea, y en realidad “EL TOPO” hubiese escogido algún otro medio para revelar el paradero del dispositivo de memoria, contactamos con todos los medios de comunicación importantes del país para que nos informaran de cualquier anuncio de contenido sospechoso que pudiese ser emitido o publicado en dicha fecha.

El caso es que, con más de una semana de antelación a la fatídica fecha del día 12 de noviembre de 2006, ya teníamos en nuestro poder todas las pistas que “EL TOPO” pensaba ir publicando cada día, pistas que, si hacemos caso de sus amenazas, tenían que permitir descubrir el paradero del dispositivo de memoria. Nos enfrascamos entonces en la tarea de resolver estas pistas, pero los días fueron pasando sin conseguir ningún resultado positivo, y ello a pesar de que colaboraron en esta tarea todos los expertos de los servicios de inteligencia de nuestro país. Llegamos incluso a sopesar la posibilidad de que las pistas de “EL TOPO” fuesen falsas y que formasen parte de un plan para distraer nuestra atención. Pero la reserva del anuncio para el día 12 de noviembre parecía indicar que “EL TOPO”, tal y como había amenazado en su carta, lo tenía todo preparado para cumplir con su amenaza de divulgar en esa fecha la localización del dispositivo de memoria, por lo que lo más probable es que el resto del contenido de la carta también fuese cierto, y que, por tanto, las pistas también lo fueran.

Llegó finalmente el día 12 de noviembre de 2006. Aunque ni la Corporació Catalana de Ràdio i Televisió ni ningún otro medio de comunicación nos informó de que hubiesen recibido el encargo de publicar o emitir algún anuncio fuera de lo normal, estábamos expectantes ante la posibilidad de que pudiese aparecer en algún medio el anuncio revelando el paradero del dispositivo de memoria. Afortunadamente, acabó el día 12 de noviembre de 2006 y el fatídico anuncio no apareció.

Pero el problema, lógicamente, no estaba resuelto. Si creemos en las amenazas de “EL TOPO”, y ciertamente hay motivos para creerlas, en algún lugar de Barcelona debe continuar oculto el maldito dispositivo de memoria. Y no podemos permitir que ese dispositivo siga allí de forma indefinida, pues aunque sea de pequeño tamaño y esté bien escondido, siempre cabe la posibilidad de que en algún momento alguien lo pueda encontrar de forma casual. Y no hace falta que les vuelva a insistir en el enorme perjuicio que ello podría suponer para la estabilidad y seguridad del país. Por ello el comité de crisis ha creído conveniente solicitar la colaboración de BCNCONNECTION por si entre alguno de sus seguidores hay alguien capaz de resolver las pistas facilitadas por “EL TOPO”. Dudamos seriamente que sean capaces de conseguirlo, ya que, como les decía, los mayores expertos de inteligencia del país llevan varios días intentándolo. Pero nos encontramos ante una situación tan grave que no podemos desdeñar cualquier posibilidad de resolver el problema.

A continuación les remitimos el contenido de todas las pistas que hemos logrado reunir, es decir, los dos anuncios que “EL TOPO” llegó a difundir a través de “EL PAÍS” y “ONDA CERO”, y el resto de los anuncios que “EL TOPO” pensaba publicar o emitir a través de otros medios de comunicación.

Esperamos ansiosos noticias suyas, y les recordamos que deben guardar la máxima confidencialidad con relación al contenido de este informe.

MADRID, A 14 DE NOVIEMBRE DE 2006

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